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El Islote del Fraile y el espía que vigiló Águilas durante ocho años sin que nadie lo notara

Redacción de Jaleo News

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Se ve perfecto desde la Playa Amarilla, a menos de cien metros de la arena. Un peñón de piedra con forma de capucha de monje, que es justo de donde le viene el nombre: el Islote del Fraile.

En 1899 lo compró en subasta pública Juan Gray Watson, el comerciante escocés que unos años antes había fundado el primer equipo de fútbol del pueblo, por apenas 190 pesetas. Lo usó como cantera.

En 1904 se lo vendió a su socio y amigo Hugh Pakenham Borthwick, compatriota suyo. Y desde ahí, entre 1912 y 1920, Borthwick vivió solo con dos criados y varios perros, quemando su correspondencia después de leerla y durmiendo con un arma bajo la almohada. En el pueblo lo conocían, simplemente, como Don Hugo.

¿Su trabajo? Vigilar con un catalejo el Embarcadero del Hornillo, justo enfrente, donde los barcos cargaban el mineral de hierro que salía de Águilas. Cuando detectaba un cargamento con destino a Alemania, avisaba a Londres, y los submarinos británicos hacían el resto.

Era la Primera Guerra Mundial, y ni los vecinos ni los vigilantes de la propia mina llegaron a sospechar de aquel hombre huraño que apenas hablaba con nadie.

Pero el islote llevaba siglo y medio, mejor dicho, milenio y medio, guardando secretos antes de que llegara Borthwick.

Una fábrica de salsa de pescado para todo el Mediterráneo

Las excavaciones de la Universidad de Granada han encontrado aquí una comunidad activa desde el siglo I antes de Cristo, en su mejor momento entre los siglos IV y V después de Cristo.

No vivían de espaldas al mar. Vivían del mar, literalmente: piletas para fabricar garum (la salsa de pescado fermentado que los romanos untaban en todo), pesas de red y anzuelos de bronce.

Y no era un rincón aislado.

Se han encontrado ánforas y cerámica fina llegadas del norte de África, mosaicos y vidrios de Túnez. Más del 30% de lo que se consumía aquí en el siglo V venía importado. Para un islote de apenas 6 hectáreas, no está mal.

Siglos después, entre el XII y XIII, se instaló encima una necrópolis con restos de ocupación islámica, todavía en estudio.

Los arqueólogos incluso apuntan a otra posibilidad: que aquella comunidad tardorromana no fuera solo comercial, sino una comunidad cristiana, quizás un pequeño monasterio insular. De ahí, otra vez, el nombre.

Desde 2020, un equipo de la Universidad Complutense de Madrid y del Museo Arqueológico de Águilas excava aquí cada verano. Han sacado a la luz cerámica de la Edad del Bronce, más antigua que todo lo anterior, y una pieza que ya es la estrella del yacimiento: el asa de bronce de una jarra romana, decorada con un sátiro y un caballo alado, todavía en restauración. Parte de lo encontrado ya se puede ver en el Museo Arqueológico Municipal de Águilas.

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Por qué sigue siendo un islote y no un rincón más de la costa

Hoy el Islote del Fraile es Espacio Natural Protegido.

Tiene vegetación propia de clima casi africano, praderas de posidonia que sostienen uno de los fondos marinos más ricos del sureste español, y una colonia de gaviotas que lo usa como parada fija.

Por delante pasan delfines de cuando en cuando.

Pisar el islote no está permitido, por el riesgo de que se desprenda piedra y para no alterar lo que todavía queda bajo tierra sin excavar. Pero eso no impide disfrutarlo. Solo cambia desde dónde.

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Cómo verlo

📍 Playa Amarilla, Águilas (Murcia), en la urbanización El Fraile Resort, camino de Calabardina.

En coche, se llega hasta unos 50 metros de la playa; el resto es una pequeña bajada a pie. También se puede llegar caminando desde la playa del Hornillo, aunque el sendero no es apto para quien tenga vértigo.

El canal que separa la playa del islote apenas supera los 50 metros de ancho y el metro y medio de profundidad, así que se ve todo perfectamente desde la arena. Quien quiera acercarse más, hay salidas en kayak alrededor del islote (sin desembarcar) desde la propia Playa Amarilla, y excursiones en barco de una hora que recorren las bahías del este y pasan justo por delante.

Si quieres verlo como parte de un día entero por el pueblo, esta es la última parada de la ruta completa por Águilas en un día.

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