Iglesia de San José de Águilas. El enigma sin resolver desde hace 170 años.
Redacción de Jaleo News
En pleno centro de Águilas, justo en la Plaza de España, hay una iglesia que casi nadie de paso se para a mirar dos veces. Por fuera es sobria y sin adornos, y dentro guarda una de las historias con más discusión de todo el patrimonio del pueblo: nadie se pone de acuerdo en quién talló a la patrona que hay en su interior.
La Iglesia de San José se inauguró en diciembre de 1853 y su historia da para bastante más que un vistazo desde la calle. Se quiso levantar a imagen de una iglesia de Madrid, pasaron 42 años entre los planos y la inauguración, y la patrona se salvó de la quema de 1936 escondida en un armario.

Un almacén, un plano de Madrid y 42 años de espera
Hasta 1853, los aguileños rezaron en un almacén. Desde 1790 la iglesia del pueblo era un local de la actual calle Coronel Pareja, propiedad de un comerciante francés que cobraba tres reales al día de alquiler. Se pensó como algo provisional.
Mientras tanto, el plan era otro.
En 1787 el conde de Floridablanca había enviado a Águilas los planos de la iglesia de Santa Bárbara de Madrid, obra de Juan de Villanueva, el arquitecto del Museo del Prado, para que la parroquia se levantara con el mismo modelo. Cuando Floridablanca salió del Gobierno, en 1792, el proyecto quedó olvidado.
Los planos que sí se usaron son de 1811, del ingeniero militar Juan Cayetano Morata, y se eligió un solar en la plaza principal del pueblo, con el mar a la espalda. La obra se pagó con limosnas del vecindario y con impuestos sobre las mercancías que salían por el puerto, y avanzó con una guerra por medio y poco dinero. Durante las obras, las misas de campaña se celebraban en plena plaza. Ni siquiera está claro si al final se construyó tal como lo trazó Morata o con las correcciones de otro arquitecto, Antonio Prat.
La inauguración, en diciembre de 1853, fue de las grandes. Hubo novillos, cucañas y música, y el vecindario montó una suscripción para pagar los festejos. Las casas de la Glorieta se llenaron de arcos de baladres (adelfas) con farolillos de colores, y los capitanes de los barcos del puerto prestaron sus banderas para adornar la portada. Isabel II envió de regalo un cáliz de plata.
El altar mayor lo pagaron con sus donativos los obreros de la fundición San José, y entre sus adornos había unas águilas doradas cedidas por Manuel Orts. Buena parte de aquel patrimonio se perdió en 1936.
La patrona cuya autoría nadie termina de resolver
Desde 1855, la Virgen de los Dolores es la patrona de Águilas, y su imagen se venera precisamente aquí, en un retablo dorado del crucero derecho. Es una imagen de vestir: solo la cabeza, las manos y los pies están tallados en madera, y el resto es tela. Lleva túnica granate con bordados de oro, manto azul y mantilla blanca, con los brazos abiertos y la mirada hacia el cielo, siguiendo el modelo de Dolorosa que creó Salzillo.

Durante años se ha dado por hecho que la talló Roque López, el discípulo más conocido de Salzillo, y así lo repiten buena parte de las fuentes locales. La historiografía más antigua iba más lejos y se la atribuía al propio Salzillo, como hizo el catedrático Elías Tormo en su Guía de España de 1923.
Pero hay un problema con las fechas.
El investigador Luis Díaz señala que ni Salzillo ni Roque López pudieron ser los autores. Salzillo murió en 1783, un cuarto de siglo antes de la primera referencia escrita que se conoce de la imagen, que es de 1808, y la Dolorosa tampoco aparece en el catálogo de obras de Roque López publicado por el Conde de Roche. Su hipótesis apunta a otro nombre, Francisco Fernández Caro, natural de Caravaca y también discípulo de Salzillo, que tuvo taller en Lorca a comienzos del siglo XIX.
Y ningún documento desempata.
En el archivo de la parroquia no hay ni un papel que explique cómo llegó la imagen. El catedrático de Historia del Arte Cristóbal Belda la describe como una talla de gran calidad, de la escuela de Salzillo y hecha entre 1780 y 1808, y ahí se queda.
Ni siquiera se llamó siempre Dolores. La primera referencia que se conoce, un testamento de 1808, habla de la Virgen de la Soledad, y con ese nombre seguía apareciendo en 1832. El cambio llegó con el traslado a la iglesia nueva, en 1853.
En 1994 los hermanos Barbero la restauraron, y fue la primera vez que salía de Águilas. Descubrieron que un incendio de velas, a finales del siglo XIX, le había dañado los brazos, y le pusieron pelo nuevo con la técnica que se usaba en el siglo XVIII.
Nadie ha zanjado la discusión del todo, y es precisamente esa falta de acuerdo lo que hace que mirar a la patrona sea un poco más interesante que mirar cualquier otra imagen religiosa del pueblo.
Un cólera, un escrito y el primer Viernes de Dolores
En 1855 Águilas pasó dos meses pendiente de una epidemia de cólera morbo. El 30 de septiembre, el alcalde, Hilario Gris, informó al ayuntamiento de que, según el dictamen médico, había desaparecido, y al día siguiente se celebró un Te Deum en la iglesia. A la salida, entre aclamaciones a la Virgen de los Dolores, los vecinos le entregaron un escrito firmado por muchos de ellos. Atribuían a la Virgen haberles librado de la epidemia y pedían que se la declarara patrona, porque el pueblo no tenía ninguna.
El 2 de octubre de 1855 el ayuntamiento aprobó la propuesta, la declaró patrona particular de la villa y fijó una fiesta para ella, el Viernes de Dolores. En 1856 se celebró el primero, con misa, procesión y un edicto que pedía a los vecinos iluminar las fachadas de sus casas la víspera.
Hoy sigue siendo un día grande del pueblo. Cae el viernes anterior al Domingo de Ramos, y hay misa, una ofrenda floral con miles de aguileños vestidos de huertanos y, al final del día, la procesión. La Virgen sale a hombros de casi un centenar de costaleros y la llaman "Guapa" y "Reina del Cielo" a gritos desde las aceras.
Del asalto de 1936 a la corona de 2000
El 14 de agosto de 1936, durante la Guerra Civil, la iglesia fue asaltada y sus principales obras religiosas quedaron destruidas. La Virgen de los Dolores fue la excepción.
Tres vecinos, José Espinosa, Jesús Belzunce y Juan Melenchón, entraron desde una casa contigua al patio interior de la sacristía, sacaron la imagen del trastero donde estaba guardada y se la llevaron, custodiados por el alcalde y el jefe de la Policía Local. La escondieron en un armario de la casa de Antonio Gabarrón, un patrón de barco de la cuesta de la Pesquera, y más tarde la trasladaron a una casa del paraje de la Burravieja, en Los Arejos.
Volvió cuando acabó la guerra, en una furgoneta y con el repique de las campanas del Molino de Sagrera, las que se habían instalado para avisar de los bombardeos. Iba vestida con una colcha apolillada a modo de manto, y quienes la esperaban se emocionaron al comprobar que se había salvado.
Según se cuenta en el pueblo, en diciembre de 1949 fue ella quien salvó a Gabarrón. Su barco, el Dos Hermanas, se quedó sin motor en plena tormenta en el mar de Alborán y el temporal lo empujaba contra la costa de Cabo de Gata. Gabarrón se encomendó a la Virgen que había escondido durante la guerra, y una gran ola levantó el barco y lo dejó varado en una playa, con sus diecisiete tripulantes a salvo. En Águilas se consideró un milagro. Al volver, la tripulación fue directa a la iglesia con la ropa de faena y se arrodilló con los brazos en cruz, y Gabarrón le dijo a la Virgen que él la había salvado en la guerra y que ahora ella le había salvado a él.
Historias así explican que a la patrona también se la conozca como la Virgen del Mar. Hay leyenda, claro: la que cuenta que unos pescadores sacaron de sus redes, cerca del monte de la Aguilica, un gran cajón con la imagen dentro.
Después llegaron los honores.
El papa Juan XXIII firmó el 31 de mayo de 1963 el decreto que la nombraba patrona canónica, y para que todo el pueblo lo viviera, la imagen visitó barrios y capillas durante mayo. En agosto viajó a Calabardina a bordo de un pesquero, escoltada por barcos engalanados, y el 15 de agosto se leyó el decreto en una misa solemne.
En octubre de 2000 fue coronada por el obispo de Cartagena, Manuel Ureña, en el varadero del puerto y ante unas 5.000 personas. La corona se pagó con una colecta popular, con dinero y con joyas de los propios vecinos que se fundieron para hacerla.
Lo que se ve al entrar
Antes de cruzar la puerta, mira la fachada: dos torres campanario sin apenas decoración, dobles pilastras a los lados de la entrada, un gran ventanal encima para iluminar el coro y un frontón triangular con el reloj. El ventanal no siempre fue así, porque se modificó en 1988 con dinero de Alfonso Escámez, y una lápida junto a la entrada lo recuerda.

Por dentro tiene tres naves, con el coro alto a los pies y una cúpula sobre el crucero con cuatro ventanas que dejan caer la luz desde arriba. Pilastras pareadas con capiteles jónicos flanquean los arcos de la nave central, y todo se mueve entre grises y blancos.

El altar mayor es más reciente de lo que parece: el retablo de mármol y las vidrieras actuales, con escenas de la vida de San José y de la Virgen María, se colocaron en la reforma de 2003. En los altares de las naves laterales hay retablos de mármoles de colores de Macael, en blanco, rojo y gris oscuro.
Casi todas las imágenes son del siglo XX, después de que en 1936 se perdieran las anteriores, aunque algunos ornamentos de culto proceden de donaciones del siglo XIX. Entre ellas:
- El Cristo de la Agonía, de José Rivera, de mediados del siglo XX, representa a Cristo todavía vivo, con moratones por el cuerpo y la musculatura en tensión.
- El Cristo Yacente, de Francisco Liza, es una talla de madera policromada de tamaño natural.
- Nuestro Padre Jesús Nazareno, a los pies de la iglesia, lleva pelo postizo y una corona de espinas puesta encima para que resulte más real.
- San José con el Niño es un óleo de 1946 del pintor y fotógrafo aguileño José Matrán Tudela. San José aparece joven, sobre nubes y rodeado de ángeles, y uno de ellos lleva la vara florida que lo identifica.
- La Santa Cena, del pintor lorquino Manuel Muñoz Barberán, cuelga en la Capilla del Santísimo y recoge el momento de la bendición del pan, con los utensilios para lavar los pies de los apóstoles en primer plano.
- Un gran lienzo del aguileño Manuel Coronado, de finales del siglo XX, presidió el altar mayor y hoy cuelga en el crucero izquierdo. Junto a él, en una hornacina, hay una pequeña Virgen del Rocío, y en mayo se celebra una romería rociera.
Y hay alguien enterrado ahí.
Según Región de Murcia Digital, Diego Martínez Carlín, obispo de Jaén, murió desterrado en Águilas en 1836 y sus restos se llevaron a San José cuando se inauguró el templo. Su sepultura estaría cerca del altar mayor, en un punto de paso. La lápida de mármol blanco que lo recordaba junto a la antigua sacristía desapareció, en 1991 se colocó una reproducción y hoy está en otro lugar de la iglesia.
Alrededor de la iglesia
La iglesia da a la Plaza de España, que en Águilas se conoce como La Glorieta. En la misma plaza está el Ayuntamiento, un edificio del siglo XIX de estilo neomudéjar, con ladrillo visto, arcos de herradura y celosías que recuerdan a la arquitectura árabe.
La iglesia es también una de las paradas de Águilas en un día, la ruta que recorre el pueblo desde la Glorieta hasta el islote. Desde aquí se sigue hacia el Castillo de San Juan de las Águilas.
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Información práctica
La Iglesia de San José está en la Plaza de España, s/n, en pleno centro de Águilas. Es una parroquia activa y los horarios pueden variar según la época del año. Estos son los que publica la propia parroquia en septiembre de 2026.
- Apertura del templo: lunes de 18:00 a 20:30. De martes a viernes, de 7:30 a 13:30 y de 18:00 a 20:30. Sábados, de 10:00 a 13:00 y de 18:30 a 21:00. Domingos, de 8:00 a 13:00 y de 18:30 a 21:00.
- Misas: de martes a viernes a las 8:30 y de lunes a viernes a las 20:00. Sábados y vísperas de fiesta a las 20:00. Domingos a las 9:00, 12:00 y 20:00. Para verla con calma, lo más cómodo es ir fuera de esas horas.
- Despacho parroquial: por las mañanas, de martes a viernes de 9:30 a 13:30, y por las tardes, de lunes a viernes de 18:00 a 20:00.
- Teléfono: 968 493 325.
- Correo: pjoseaguilas@diocesisdecartagena.org
- Web: parroquiasanjoseaguilas.org
Fotos: vista de 1900 de Gustave Gillman (Archivo General de la Región de Murcia, dominio público); fachada, interior y retablo de Región de Murcia Digital; Ayuntamiento de Gregorico, con licencia CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons).